La trayectoria de Magdaline como miembro de la junta directiva de HSNT comenzó hace poco, pero su impacto ya ha sido profundo. Se incorporó a la junta hace unos seis meses, aportando una perspectiva fresca y una gran experiencia en el cuidado de personas. Como cuidadora dedicada, dedica su tiempo a atender a quienes necesitan apoyo, velando por su comodidad y bienestar en sus hogares. “Trabajo de forma individualizada, es decir, voy a sus casas para cuidar de ellos. Me aseguro de que, si la familia no está presente, les prepare el desayuno, el almuerzo y la cena”, comparte Magdaline.
Sin embargo, su camino hacia la incorporación a la junta directiva dio un giro inesperado. La trayectoria de Magdaline comenzó con una simple encuesta que completó cuando visitó HSNT por primera vez como paciente. Sus respuestas sinceras llamaron la atención del equipo de HSNT, lo que desencadenó una serie de acontecimientos que finalmente la llevaron a asumir un cargo que, en un principio, pensó que podría estar fuera de su alcance. Magdaline recuerda el momento en que le propusieron formar parte de la junta directiva con una mezcla de sorpresa y entusiasmo. “Dije: ‘¿Yo? ¿Ser miembro de la junta directiva? ¿Cómo?’ No tengo tanta formación. ¿Cómo voy a ser miembro de la junta directiva?” Sin embargo, su dedicación al aprendizaje y su amor por las personas fueron precisamente lo que el equipo de HSNT vio en ella: cualidades que la convirtieron en una valiosa incorporación a sus esfuerzos.
La misión de Magdaline como miembro de la junta directiva es clara y apasionada. Su principal objetivo es llegar a quienes más lo necesitan: las personas sin hogar y los niños vulnerables. Basándose en sus propias experiencias y en comparaciones con su país de origen, destaca la importancia de garantizar que ningún niño se quede sin cuidados y de reconocer los indicios de maltrato. “¿Y los niños? Porque algunos niños sufren abuso por parte de sus padres... Así que volví a hablar sobre los niños porque tenemos que fijarnos, cuando llegan [a HSNT], en que se pueda, desde el punto de vista psicológico, observar a un niño y saber por lo que está pasando. Por eso, creo que ahí es donde podemos poner [más] esfuerzo”, compartió Magdaline al hablar sobre posibles áreas de crecimiento y capacitación enriquecida para el personal y los proveedores de HSNT.
Magdaline también imagina un futuro en el que HSNT adopte un enfoque más amplio e integral, ampliando nuestra oferta de servicios de salud mental y conductual para la población sin hogar. Su pasión por generar un cambio es evidente cuando habla de cómo HSNT puede desempeñar un papel fundamental en la rehabilitación de vidas y en llevar esperanza a quienes se sienten perdidos. Ella cree en el poder de comprender la historia única de cada persona y de crear un sistema de apoyo adaptado a sus necesidades, ya sea ayudándoles a encontrar empleos adecuados u ofreciéndoles un camino hacia la reconstrucción de sus vidas.
En un mundo en el que las divisiones pueden, en ocasiones, eclipsar nuestra humanidad compartida, Magdaline nos recuerda que la compasión no conoce fronteras. Ella cree en la unidad, en la idea de que toda persona merece cariño y comprensión, independientemente de su origen o circunstancias.
A medida que el camino de Magdaline sigue desarrollándose, su inquebrantable dedicación y su sincero compromiso benefician a las poblaciones marginadas de nuestra comunidad. A través de ella, la misión de HSNT sigue adquiriendo un significado más profundo, uno que resuena en todos aquellos que creen en el poder de la compasión para sanar y mejorar vidas.